Algo empieza a andar mal si cuando te vas
me siento libre
y si tu ausencia me resulta la marihuana
en vez de la abstinencia.
Algo de veras tiene que andar mal
si al hablar siento en la garganta un carozo
como el de Adán
y tengo la secreta convicción
de que una manzana se comparte
sin partirse.
A veces es mejor un cuchillo afilado
que el serrucho desgastado con que tentás
las costuras.
He dejado de temerle a los serruchos
porque son como los perros que te ladran
desde un balcón
histéricos.
Puedo inventar palabras
y vocalizarlas con la mayor naturalidad posible
pero quién puede controlar las expresiones
del rostro
de las manos
de los pies
de esa cosa que no nace
donde tiene que nacer.
A ver
que no es solo mi culpa.
Siempre estupendos los posts que nos dejas. Un placer haber vuelto por tu espacio.
ResponderEliminarSaludos y un abrazo.
La sonrisa de Hiperión:
ResponderEliminarTengo la seguridad de que es la primera vez que entras... así es que bienvenido.